Einrichtungen für Rollstuhlfahrer:
Rollstuhlgerechtes Zimmer.
Inneneinrichtung:
Buchverleih, DVD oder Video, Esszimmer, Fernseher, Fernseher im Zimmer, Heizung, Kachelofen, Küche, Mikrowelle, Spielesammlung, Waschmaschine, Wohnzimmer, Zimmer mit Bad.
Lage:
Außerhalb des Ortskerns, Gebirge, Zufahrt asphaltiert.
Service:
Babywiege vorhanden, Fahrradverleih, Frühstück wird angeboten, Haustiere willkommen, Informationen über die Region.
La mágia del Moncayo,
von: Félix y Montse
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usr308573,
21/Nov/2008
Somos visitantes asiduos y ya tardábamos en dar nuestra opinión, obviamente buena.
En el Alforís, con su calidez, su cuidada decoración y en el agradabilísimo trato de sus dueños, se respira la paz y la magia del lugar, presidido por el omnipresente Moncayo. Os recomendamos unas vacaciones desestresantes por toda la zona, ya nos lo contareis.
Hemos estado dos noches y nos hemos encontrado como en casa, la casa rural una pasada, es preciosa y decorada con mucho gusto hasta el mas mínimo detalle.
Nos ha gustado mucho, la recomendamos porque sabemos que, sin duda, vais a estar agusto y a salir encantados.
El desayuno casero q nos hizo patricia muy rico, nos gustó.
La zona preciosa y la casa muy bien situada para visitar el moncayo.
Supersympathiek! Een aanrader.,
von: wilma
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wilma.coelst,
29/Sep/2008
!Qué tranquilidad! Alojarse en una casa auténtica en el centro del pueblo y restaurada de maravilla es un regalo. Añade la dueña simpatica y se resulta en una dirección 100% aconsejable.
¡ Que bien lo hemos pasado !,
von: Petra, Javier y Chente
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usr173348,
17/Aug/2008
El pueblo muy sano y pintoresco situado al pié del Moncayo, uno de las montañas más bellas de España. La casa es muy acogedora,cómoda y las habitaciones limpias y con mucho detalle, emplazada en un lugar tranquilo del pueblo. Patricia, la propietaria,es una joven atenta, educada y dispuesta a ayudar. Muy recomendable.Gracias por todo.¡¡Volveremos!!
El sitio es eso, normalito. Una casa rehabilitada con gusto en la parte alta del pueblo. Lo peor, el trato frio y distante. Al llegar, la dueña, una persona joven, nos guió dos pisos arriba con las manos en los bolsillos, mientras nosotros, mucho mayores que ella, cargábamos con todos los bultos. Me pareció una actitud muy fea.