Soy usuario habitual de casas rurales y en especial de centros de turismo rural que nos dan la manutención incluso en las fechas de Navidad.
Y también soy profesional del sector hotelero y escribo con cierto conocimiento.
La casa tiene buén aspect... [
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Soy usuario habitual de casas rurales y en especial de centros de turismo rural que nos dan la manutención incluso en las fechas de Navidad.
Y también soy profesional del sector hotelero y escribo con cierto conocimiento.
La casa tiene buén aspecto y se entrega limpia. La calefacción es muy eficaz pero también muy ruidosa y se oye en todo el edificio.
Durante los días de la estancia la limpieza no es buena y los cambios de toalla no funcionan del modo que señalan las instrucciones al efecto. De hecho, no funcionan en absoluto.
Los encargados de la casa (que no dueños) son amables pero su conocimiento de lo mínimo para servir es muy escaso (salvo la hija, Natalia). Así cualquier comida (en especial el desayuno) se eterniza por la lentitud en el servicio. Y en nuestro caso, no puedo compartir otras opiniones sobre la buena comida porque nosotros no la tuvimos. No somos escogidos y además no pedimos ningún menú especial para estas fechas. En un guiso de patatas con carne, las patatas no se veían; al tercer día todavía nos quería poner lo que sobró del pollo de la primera cena; el desayuno era a base de bollería envasada; no se cumplía lo acordado sobre cada comida o cena, etc. Y la higiene alimentaria deja mucho que desear (pelos en la comida, manos en estado inadecuado...)
Insisto. Son bienintencionados pero no tienen preparación. Y la culpa no es de ellos sino del propietario que lo permite. Y también es suya la culpa de que las habitaciones sean muy pequeñas y un baño (el que me tocó a mí) absolutamente enano. Tuve que afeitarme y peinarme sentado porque el espejo me llegaba al ombligo. Y cupe en la ducha de milagro.
El colmo es que no hay armarios para la ropa, sólo algunas cajoneras, con lo que todo estaba en la maleta y la maleta siempre en medio. La explicación que dan en las instrucciones es que "la casa se ha pensado para mantener la tipología de las de antaño. Y en aquellas no había armarios". Es la monda. Podían haber puesto también los precios de antaño pero ahí no son tan respetuosos con la tradición.
En definitiva, nada del acogedor ambiente al que estamos acostumbrados en otras casas. Nada de la excelente gastronomía ni de los estupendos desayunos habituales en este sector.
Lo hemos pasado muy bién, faltaría más, que para eso nos reunimos. Y el entorno es muy agradable para muy buenos paseos y lugares curiosos. Pero el merito de todo ha sido nuestro. Que somos los que hemos puesto la paciencia. [
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