Nosotros pasamos en los Doce Robles la Semana Santa y no recomendamos esta casa. Fuimos 3 matrimonios con nuestros hijos. En principio íbamos a ser 4 matrimonios, pero uno de ellos finalmente no pudo venir ya que el padre de él enfermó gravemente. La... [
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Nosotros pasamos en los Doce Robles la Semana Santa y no recomendamos esta casa. Fuimos 3 matrimonios con nuestros hijos. En principio íbamos a ser 4 matrimonios, pero uno de ellos finalmente no pudo venir ya que el padre de él enfermó gravemente. La casa es preciosa, impecable, las habitaciones son muy amplias y está decorada con gusto. El entorno también es muy bonito y muy diferente a la sierra a la que estamos acostumbrados. Pero, en nuestra opinión, los dueños de la casa, Ester y Paco, tienen una idea equivocada de cómo llevar una casa rural y de lo que esperan los viajeros:
1. Nada más llegar nos aclaran que ellos no nos van a hacer la habitación en los 5 días que vamos a pasar y que a las 11 de la noche apagan las luces y todos a la cama. En ningún momento se nos informó de esto antes de nuestra llegada.
2. Durante los 5 días nos sentimos constantemente vigilados y muy incómodos. Paco estaba presente siempre en nuestras conversaciones y nuestras reuniones. Por la noche, cuando los niños ya estaban dormidos, bajábamos a charlar al salón y ahí estaba Paco hasta que nos íbamos a dormir (al final lo del tema de a las 11 a la cama lo pudimos alargar hasta las 12...). En ningún momento nos dejó solos en el salón en los 5 días.
3. Los desayunos bastante normalitos y ellos bastante lentos a la hora de servirlos. Hemos estado en otras casas rurales y sirven bizcochos caseros, zumos naturales, magdalenas... Lo único que hacen ellos son las tostadas. Por esto y por todo da la impresión de que quieren hacer negocio con una casa rural pero sin molestarse en absoluto.
4. Como no sirven cenas e íbamos con niños pequeños, Ester y Paco acordaron con el restaurante más cercano llamado "Los Manzanos" (restaurante que recomendamos ya que la relación calidad-precio es buenísima y su dueña, Maribel, una señora encantadora que nos trató fenomenal y con mucho cariño) que nos dieran de cenar todas las noches. Pues bien, la última noche, el sábado, el restaurante no abría y como no teníamos sitio donde cenar les pedimos a Ester y Paco si podíamos cenar en casa comprando nosotros toda la comida. Nos dijeron que desde luego, que ningún problema. Lo compramos todo, hasta vasos, cubiertos y platos de plástico. Ellos nos dejaron una ensaladera y nos pusieron unos manteles. Hasta les ofrecimos si querían cenar con nosotros. Pues bien, el último día, a la hora de pagar, y sin decirnos nada previamente, incluyen en la factura 3 euros más por cabeza (hasta por un bebé de 1 año que no se movió de su sillita) según dijeron ellos por el gasto de electricidad de la lavadora al lavar los manteles y del lavaplatos al fregar la ensaladera. Desde aquí recomendamos a Ester y Paco que suban 5 euros el precio de las habitaciones pero ¡¡por favor no seáis tan cutres!!.
5. Por último decir que no nos devolvieron la reserva de la habitación que finalmente no ocupó la familia que no pudo venir porque el padre de él estaba muy enfermo, pese a que no llegó a quedarse vacía ninguna noche. [
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