Solo quitarnos el sombrero ante la casa de Maricarmen. Limpia, cuidada, y sobre todo tranquilísima. Es uno de esos lugares que uno conoce por casualidad y que divulga -como un valioso secreto- entre aquellos amigos de confianza que sabe que podrán ap... [
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Solo quitarnos el sombrero ante la casa de Maricarmen. Limpia, cuidada, y sobre todo tranquilísima. Es uno de esos lugares que uno conoce por casualidad y que divulga -como un valioso secreto- entre aquellos amigos de confianza que sabe que podrán apreciar la calma de Brihuega, el silencio de sus parques y la hospitalidad de Maricarmen buscando ese rincón en el que poder olvidarse de cualquier mal rollo.
Y si, además, se completa la estancia comiendo en "La peña bermeja", pues ese "no hacer nada" se convierte en todo un homenaje a la sensualidad. [
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